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¿Merece la pena?, una gran historia y una alternativa a Loom

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Edición nº 347

Aquí Jaime, a los mandos una semana más.

Dicen que hay que salir de la zona de confort. Me encantaría que alguien me presentase a la mía, porque lleva muchos años de parranda y no sé dónde encontrarla.

Cada final de trimestre me hago la misma pregunta: ¿merece la pena? No es retórica. Sería mucho más sencillo trabajar por cuenta ajena en un proyecto que encajase. Sin estimaciones trimestrales, sin la soledad de las decisiones, sin lo que cuesta montar algo propio en un país que parece diseñado para desanimarte antes de empezar.

Yo no soy autónomo por vocación. Lo soy porque no me quedó otra. Tengo una condición crónica de salud. Cuando fui al tribunal médico, la doctora no se había leído ni mi historial. Nunca me he sentido tan humillado. Semanas después, una señora me llamó muy tranquila para decirme que tenía lesiones graves pero que, como mi trabajo era de oficina, que cambiase de postura. Me dio el alta. En ese momento no aguantaba ni una hora sentado. Ni 30 minutos caminando.

Era prepandemia, el teletrabajo en España casi no existía. Mi jefe quiso ayudarme, pero los socios, con sus 60 años de media, decidieron que querían a alguien físicamente presente. Así que me quedé sin un trabajo que me encantaba, con la salud por los suelos y las facturas sin esperar. Me tuve que hacer autónomo. No te voy a contar cómo fue aquello. Solo que no se lo deseo a nadie.

Lo que sí diré es esto, si hubiera una décima parte de las trabas que hay ahora, más personas lanzarían sus negocios. Eso genera riqueza y empleo. Es sentido común.

Más de seis años después, sin ayudas y con limitaciones importantes, sigo. He construido clientes, proyectos y hecho ganar bastante dinero a la mayoría de ellos.

No te cuento esto para dar pena. Te lo cuento porque si yo lo he conseguido sin ser el más inteligente de la sala y con estas cartas que me han tocado, tú evidentemente también puedes.

Lo que sí necesitas es constancia y levantarte cada vez que una hostia te deja orbitando en Marte. Que las hay. Más de las que me habría gustado.

Nada más. Que tengas un gran día.

Un abrazo,


Este espacio lo ocupa normalmente un patrocinador. Esta semana está vacío.

Si vendes herramientas o servicios para gente que hace ecommerce en España, aquí cuadra. 4.400 suscriptores, cada domingo sin excepción desde hace 8 años. Shopify, HubSpot y Semrush ya pasaron por aquí.

Todos los detalles aquí.


Esta historia me ha encantado

La historia detrás de Jones Road Beauty da para película.

En 1995, Bobbi Brown vendió su primera marca a Estée Lauder. Entre las cláusulas del contrato, una de no competencia durante 25 años. La firmó con poco más de 30, pensando que para cuando venciera ya estaría retirada. No lo estaba.

Se encargó un colgante con la fecha de vencimiento grabada detrás y se lo puso cada día.

El día exacto que vencía la cláusula, lanzó Jones Road Beauty. En plena pandemia. La semana de las elecciones en EE.UU. Con 63 años. Dos millones de dólares de dinero propio y 6 productos. Ni un céntimo de inversores.

En 2024, la facturación estimada por fuentes del sector fue de 160 millones.

El modelo es tan interesante como la historia. No hacen descuentos. En lugar de presionar con promos dedican mucho tiempo a educar. Tutoriales en muchos casos de la propia Bobbi, emails que enseñan a usar el producto.

Les funciona. Los open rates están entre el 30 y el 35%. En el Black Friday de 2023, el email generó el 38,4% de la facturación del fin de semana completo, con datos verificados por Klaviyo.

Un detalle que me parece brillante: el botón "Get the Look" en la sección que aparece la foto de cada modelo. Pulsas y tienes el bundle con los productos que lleva puestos.

Una más que interesante alternativa a Loom

Un error que he cometido durante años y que estoy empezando a corregir es la de no documentar lo suficiente.

No hace falta estar delegando para que te duela. Basta con querer volver a usar una función de una herramienta que tocaste una vez hace seis meses y no acordarte de cómo la configuraste. O querer replicar un flujo que te funcionó con un cliente y tener que reconstruirlo de memoria. Es el típico coste invisible que no ves hasta que cuentas las horas que te come buscar otra vez lo que ya habías descubierto. Si algún día quieres delegar o escalar, sin documentación te será muy complejo.

Trupeer te pone muy fácil el documentar. Funciona parecido a Loom, pero con un giro que me parece clave: grabas la pantalla y la IA te limpia los "ehhs", los silencios y los titubeos, y añade zooms automáticos sobre lo que estás enseñando.

Por si fuera poco, de la misma grabación te saca en paralelo una guía escrita paso a paso, con screenshots anotadas y texto para cada acción.

Un tipo inteligente

Hace unas semanas te hablé de Bero, la cerveza sin alcohol de Tom Holland. Pues el tío no para.

Siempre he dicho que tengo bastante ojo para leer a la gente rápido. No es infalible, alguna bala me he comido, pero me ha ayudado a esquivar bastantes. Con Holland mi lectura es que es un tipo listo. Spider-Man favorito aparte.

La semana pasada anunciaron que entra en Vuori como socio creativo, estratégico y financiero. No como "imagen de marca" y punto.

Lo interesante no es la foto con el famoso. Es que Holland llevaba años siendo cliente de la marca antes de que le propusieran entrar. Encaja con el patrón que ya vimos con Bero: se mete en categorías que usa, entiende o le tocan personalmente. Con Bero es evidente, ha contado en público que dejó el alcohol. Con Vuori, lleva años poniéndose su ropa.

Todo el branding tiene una estética muy cinematográfica, muy cuidada, cero genérica.

¿Te está gustando la eCommpills?

Me encuentran sabrosón

Los mosquitos me encuentran tremendamente sabroso. Si quedas conmigo y hay mosquitos cerca, tranqui, me picarán a mí. Es algo que puedo verificar al 100%. Así que cuando veo una marca nueva de repelentes, la miro con interés personal.

Lo interesante no es el producto, es cómo se presenta. El repelente de mosquitos es de las categorías más aburridas que existen. Estanterías llenas de productos iguales.

Mimikai ha hecho algo distinto. El envase parece de cosmética. Hidrata la piel mientras te protege. El mensaje ya no es "mata bichos", es "cuida tu piel y además repele". Cambia por completo a quién le estás hablando y en qué estantería acabas.

El ingrediente activo viene de una planta de tomate silvestre, está patentado, y es el primer repelente aprobado oficialmente en Estados Unidos en 25 años.

Hay categorías aburridas esperando a alguien que las repiense.

Serrats

El otro día me saltó un anuncio en TikTok. Algo raro ya de por sí, porque entro poco. Era de Serrats, una marca de conservas.

Estaba tan bien hecho que me quedé viéndolo entero y acabé metido en su web. Lo cuento porque no pasa todos los días que una marca con 135 años de historia te saque del scroll.

La historia empieza en 1890. José Serrats era un catalán de L'Escala que, según cuentan ellos mismos, persiguió a su gran amor hasta el País Vasco, la anchoa del Cantábrico.

Acabó montando una fábrica a unos metros del puerto de Bermeo. Aquella fábrica aguantó un incendio que la dejó en cenizas en 1968, dos guerras mundiales y más de un siglo de cambios. Hoy la llevan la quinta generación de la familia.

Me gustan mucho las empresas que llevan varias generaciones mimando el mismo producto. Antes era relativamente normal, montabas un negocio para dejárselo a tus hijos, y ellos a los suyos. Hoy eso se ve poquísimo. Casi todo se monta para venderlo o escalarlo. Cuando ves una marca que lleva cinco generaciones haciendo lo mismo y cada vez mejor, da gusto.

Del lado del negocio, hay una decisión muy bien tomada. Vender por cajas de varias unidades del producto. Si vendieran conservas sueltas, una a una, sería muy difícil hacer rentable el ecommerce. Con esta decisión consiguen subir el pedido medio muchísimo.

Köpen

Me ha llamado la atención Köppen, una marca americana de higiene bucal recién salida. Pasta de dientes, colutorio, raspador lingual, hilo dental, aceite para enjuagues e incluso tiritas para cerrar la boca al dormir.

La web, el packaging y la foto están muy cuidados. Se nota a los tres segundos.

En vez de venderte productos sueltos, te venden un "sistema" en tres fases: limpiar, proteger, mantener. La misma idea que lleva años funcionando en cosmética, llevada a la higiene bucal.

Lo interesante es el precio. En un sector donde la mayoría vende pasta de dientes a tres euros, ellos mueven cada producto entre 18 y 48 dólares.

Todo está pensado para meterte en el ecosistema y que te quedes.

No todo es perfecto. Los pop-ups que saltan al entrar son un poco raros y se han dejado algún detalle por pulir. Pero la idea de fondo me parece buena.


Cajón de sastre

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